Roban el Sagrario y profanan la iglesia de Caudiel (Castellón) esparciendo las formas sagradas por el suelo del templo

El próximo domingo, 28 de enero, a las 18.00 horas se celebrará una misa para reparar el acto sacrílego

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ActualitatDiària

El obispo de Segorbe-Castellón, Casimiro López, ha denunciado este lunes en un comunicado la profanación eucarística de la iglesia parroquial de Caudiel.

López ha explicado que este mismo lunes, a primeras horas de la mañana “hemos descubierto una grave profanación del Santísimo Sacramento de la Eucaristía. En el transcurso de un robo perpetrado la pasada noche en la iglesia ha sido abierto con fuerza el Sagrario y las Formas consagradas han sido esparcidas por el suelo”.

El obispo ha anunciado además que “con el deseo de reparar este acto sacrílego celebraré una santa misa de desagravio en la misma iglesia de Caudiel, el domingo próximo, día 28 de enero, a las 18.00 horas, a la que invito a todos los católicos de la Diócesis de Segorbe-Castellón -sacerdotes, religiosos y laicos-, acompañando a los fieles de esta parroquia en este momento doloroso de su historia local”.

Este hecho, que se añade a las dos profanaciones de la Eucaristía el pasado año -en Teresa y en la Basílica de San Pascual en Vila-real-, “nos duele profundamente”, señala el obispo, quien añade que “se trata de actos sacrílegos contra el mayor tesoro que tenemos los católicos: la Santísima Eucaristía, presencia real de Jesucristo entre nosotros. Por ello, como Obispo pido a los sacerdotes que en todas las iglesias parroquiales, capillas y templos abiertos al culto se lleven a cabo actos de desagravio y de reparación sea con la celebración de la santa Misa o con la exposición prolongada del Santísimo Sacramento”.

También ha manifestado que “este suceso nos permite reflexionar sobre lo que supone que el Señor se haya quedado presente entre nosotros bajo las especies eucarísticas. Él no dudó ni un momento en cumplir su promesa: “Yo estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. Si el Señor, a pesar de todos los riesgos y peligros, mantiene hoy su voluntad de permanecer entre nosotros, es una señal inequívoca de que los bienes que se desprenden de su presencia son infinitamente más grandes que los males que se puedan derivar”.

Por último, López exhorta “a todos los fieles católicos a aprovechar lo acontecido para renovar nuestra fe y devoción eucarísticas. Detrás de este suceso se esconde una llamada a la conversión dirigida a cada uno de nosotros. Hagamos de este agravio una oportunidad de desagravio. Que esta ofensa sea ocasión para suscitar y manifestar nuestro amor hacia Jesucristo, presente en la Eucaristía”, concluye.

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