Un nuevo estudio señala que un 32% de las personas que sufren alcoholismo padecen fobia social

La sustancia etílica puede, de forma inmediata, aliviar la ansiedad, pero finalmente acaba en dependencia

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ActualitatDiària

Las personas con fobia social sienten un temor exagerado frente a determinadas situaciones sociales y sienten miedo a exponerse ante situaciones que les resulten embarazosas.

Sudor, palpitaciones, temblores, mareos o náuseas son algunos de los síntomas y que resultan incapacitantes y limitan el desarrollo de la persona.

La reacción suele ser evitar este tipo de situaciones con tal de evitar los síntomas. No obstante, afirma Clara Díez, psicóloga de la Unidad Hospitalaria de Salud Mental del Hospital Vithas Nisa Valencia al Mar, “algunas personas deciden afrontar estas situaciones tomando una copa antes de una reunión de trabajo, para animarse a hablar con alguien o para poder bailar con los amigos”. Y así, alcohol se convierte en un instrumento para conseguir su objetivo, sin ser conscientes del peligro que ello conlleva, “se empieza tomando una copa para afrontar una reunión laboral y se acaba desarrollando una adicción con el paso del tiempo”.

Un elevado porcentaje de pacientes con diagnóstico de fobia social suele presentar otro trastorno asociado

Fobia social y consumo de tóxicos

La palabra “comorbilidad” se usa para describir una o más patologías que se dan a la vez. Según estudios científicos, explica el Dr. Humberto Ortiz, psiquiatra de Unidad Hospitalaria de Salud Mental del Hospital Vithas Nisa Valencia al Mar, ” un 32% de personas con alcoholismo tiene fobia social, mientras que un 40% de personas con fobia social abusa de sustancias como alcohol u otras drogas”.

Cuando una persona padece de fobia social, la ansiedad aparece en situaciones en las que están presentes las relaciones sociales. En algunas ocasiones, se recurre a beber alcohol para reducir la ansiedad que estos ambientes generan y lograr desinhibirse en un primer momento. “Con el alcohol se consigue disminuir las conductas evitativas, no obstante, existe cierto efecto bifásico. A priori la persona se puede sentir mejor en las primeras horas de consumo, hecho que facilita que la persona repita el consumo y aparezca, posteriormente, una fase de disforia en la que se sienta peor y ese malestar pueda agravar la fobia social. Con lo que, el consumo de alcohol puede reducir la ansiedad temporalmente, sin embargo, puede suponer una puerta de entrada hacia la dependencia.

En relación a la unión de fobia social y alcoholismo, Clara Díez hace hincapié en que “es fundamental hacer un diagnóstico precoz de este trastorno para poder realizar un  abordaje terapéutico de ambas patologías y de forma integral, combinando un tratamiento farmacológico, psicoterapia individual y fortaleciendo una adecuada relación profesional paciente enfocado en la prevención de recaídas y la máxima estabilidad clínica.

Fobia social y consumo de tóxicos

Los hospitales Vithas  Nisa de Valencia cuentan con dos unidades que trabajan de forma conjunta conductas adictivas y trastornos mentales; las unidades de desintoxicación hospitalaria en el Hospital Vithas Nisa Aguas Vivas y de Salud Mental en el Hospital Vithas Nisa Valencia al Mar. “Las sinergias que se entablan entre estas dos unidades son muy interesantes y efectivas, sobre todo en el tratramiento de conductas adictivas, ya que el 80% de las personas que tienen una adicción sufren trastornos mentales asociados”, explica el Dr. Augusto Zafra,  psiquiatra y responsable de las dos unidades.

Psiquiatras, psicólogos, terapeutas y técnicos motores conforman el equipo médico de estas unidades Vithas Nisa.

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