La ciudad de Castellón recupera una de sus joyas de la Guerra Civil, el refugio antiaéreo de Tetuán

Fue bombardeada por cielo y por mar y las milicias tuvieron que construir un entramado de pasadizos y grutas por el subsuelo

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ActualitatDiària

Castellón de la Plana abre esta semana el refugio subterráneo de la Guerra Civil de la plaza Tetuán, ya está listo para convertirse en un espacio cultural. La empresa encargada de realizar la sobras, finalizó los trabajos el pasado 28 de diciembre. Se trata del Refugio mejor conservado de todos cuanto tuvo Castellón, y que convirtieron el subsuelo de la ciudad en un queso de Gruyere,porque fue abovedado en la década de 1970, después de sufrir algunos desprendimientos y cuando los refugios todavía estaban protegidos por el Estado.

 XT/EM/ActualitatDiària

Entre los años 1937 y 1939, el subsuelo de la ciudad de Castellón se convirtió en un verdadero queso de Gruyere. Sucedió a raíz del bombardeo de la ciudad por el buque El Baleares, el 17 de febrero de 1937, que originó 10 muertos y 11 heridos. Sucedió durante la Guerra Civil Española cuando Castellón era bombardeada por cielo y por mar; la única forma de defensa, construir refugios subterráneo para protegerse del impacto de los ataques.

De esta forma, el casco urbano de la ciudad se llenó de refugios excavados en la tierra, realizados por la población para guarecerse.

Refugios que se adentraban en las profundidades, con un diseño de planta en forma de zig- zag, para hacer frente a la acción expansiva de la explosión de las bombas, y que pronto se comunicaron unos con otros…

Las características del suelo arcilloso de Castellón, propiciaron también, que los habitantes excavaran entradas desde sus propias casas, para facilitar el acceso a los refugios…

Se acabó la Guerra Civil Española, pero los refugios continuaron ahí, bajo la superficie. La segunda Guerra Mundial, el miedo a nuevas contiendas bélicas, la ‘guerra fría’ de los años 60… formaban parte de una realidad que el ciudadano de a pie quizá no sentía tan próximamente como había sufrido la Guerra Civil, pero estaba ahí.

Y de hecho,  en 1960, como ya publicó este periódico, se llegó a reeditar un manual para la construcción de refugios que describía como debían realizarse las galerías, la profundidad aconsejada, las medidas de seguridad y su orientación.

Pero la pista de muchos refugios se perdió en el archivo… y aunque los más importantes estaban señalados, otros muchos se descubrieron, casi por casualidad con el paso de los años…

Por casualidad, y también con alguna sorpresa, cuando accidentalmente se producía un socavón allí o allá, y se descubría la oquedad que quedaba tras el hundimiento…

Algo así paso con uno de ellos, el de la Plaza Tetuán, que requirió de intervenciones para abovedar la estructura, al menos en su parte central, debajo de la plaza en la década de los 70.

Y es que los refugios estaban protegidos por el Estado… y no fue hasta 1980 cuando se levantó la prohibición y se aprovechó para convertir algunos de ellos en aparcamientos subterráneos de Castellón.

Pero no todos siguieron la misma suerte. El de la Plaza Tetuán había caído en el olvido. Rodeado de edificaciones antiguas, y abovedado por dentro tras las reparaciones efectuadas, se le perdió la pista.

Según el boca a boca, las informaciones del entonces arquitecto municipal, Joaquín Tirado, se sabía que había un refugio con algunos ramales por la zona… pero la entrada no estaba tan a la vista en una plaza que pedía a gritos una remodelación.

Y fueron las obras de la actuación municipal, a finales de la década de los 80, cuando se levantó una trampilla que llevaba cerrada mucho tiempo, una trampilla que no se sabía a qué pertenecía. Y al abrirla el refugio de Tetuán volvió a ver la luz.

Aún así, tanto el Ayuntamiento del alcalde Gozalbo que remodeló la plaza, como la de los equipos posteriores de José Luis GimenoAlberto Fabra o Alfonso Bataller, prefirieron dejar el refugio como estaba. Se acondicionó la trampilla y se cerró.

El equipo de Gobierno, de Amparo Marco, a través de la concejalía de Cultura, que dirige Verónica Ruiz ha decidido sacarlo a la luz para usos culturales.

Las obras fueron adjudicadas por 64.386 euros a la empresa Gimecons Construcciones y Contratas.

El pasado 28 de diciembre, una de las empresas que han participado en el proyecto anunciaba que los trabajos ya estaban acabado, y ¡más aun!, publicaba las fotografías que lo confirman. La plancha que cierra los dos accesos del Refugio, en la Plaza Tetuán y la avenida del Rey, los trabajos realizados, y el interior del refugio.

Ahora solo falta dotarlo de contenido y abrirlo al público.

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